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Justin Timberlake, the man of the woods

Después del nacimiento de su primer hijo y un descanso de cuatro años para dedicarse a su familia, Justin Timberlake presenta Man of the Woods, según el artista, su material más personal a la fecha. Personal tal vez, pero sin duda el más desabrido de su catálogo.

El disco marca el regreso en la producción con The Neptunes (Pharrell Williams y Chad Hugo), con quienes no había trabajado desde su disco Justified (2002). Justin utilizó parte del tiempo de su “descanso” (casi dos años) para platicar con Pharrel sobre el sonido del nuevo disco, el cual tenía que tener algo del sabor de la música y cultura del sur de Estados Unidos. Hasta ahora todo bien, al menos en un nivel conceptual, el problema es cuando uno le pone play al disco y encuentra que la idea detrás del álbum y las canciones no van de la mano.

El track que abre el disco, “Filthy” es todo menos música inspirada por el bosque y la naturaleza. La canción es lo  suficientemente decente para abrir un disco de Justin Timberlake pero no lo suficientemente poderosa como para ser el primer sencillo. En un sentido, “Filthy” es completamente engañosa. Los discos de Timberlake se caracterizan por abrir con una  canción que nos introduce conceptualmente al universo del disco, en este caso, el track intro nos abre una puerta a una casa sin piso.

Resulta difícil conectar la idea de un hombre del bosque (significado de Man of the Woods) bailando al ritmo de beats electrónicos, especialmente si vemos el video oficial de la canción en el que vemos a una especie de Steve Jobs del futuro en una convención en Malasia presentando un robot que baila (¿?). Y todo se vuelve todavía más confuso cuando vemos los videos promocionales de youtube en los que sale vestido como vaquero en la naturaleza diciendo que el disco fue inspirado por la naturaleza y el nacimiento de su hijo.

Los highlights del disco son el sencillo “Supplies” (la referencia a The Walking Dead es sublime), la canción que originó todo, “Man of the Woods”, “Higher Higher” y  el track “Say Something”, coescrito por el cantante de Country Chris Stapleton, en donde se logra conjuntar la idea de música sureña con una producción de pop moderna.

En general, los elementos que hacen a Timberlake genial están ahí, pero están dispersos por todas partes. Es decir, tenemos las melodías, los beats y los arreglos, sólo que no están muy bien ejecutados en esta ocasión. Como es el caso de  “Midnight Summer Jam” en donde se repite la fórmula de tener un puente musical al final en el que la canción se extiende más de lo debido, sólo que en esta ocasión, a la canción le sobran por lo menos 2:00. Muy lejos está de la genial “What Goes Around Comes Around” de su disco FutureSex/LoveSounds.

Justin dijo que sus discos pasados (FutureSex/LoveSounds y The 20/20 Experience) eran más “aspiracionales” y este es más “inspiracional”. De ser ese el caso, necesitamos más aspiración.

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