Series españolas y Olé!

por Emilienne Limón

Si bien Netflix no tiene la mejor fama como productora de películas o series, en este caso sí dio un paso en firme, al apostar por un mercado con productos de muy buena factura: la televisión española.

No es que toda la producción televisiva de aquel país sea de alta calidad, pero han logrado destacar con varios de sus productos a nivel internacional y con mayor rapidez gracias a plataformas de streaming.

Destacan en la última década: El internado, El barco, Punta escarlata, El tiempo entre costuras, Gran hotel, Bajo sospecha, Velvet, Vis a vis y más recientemente Las chicas del cable y La casa de papel, estas últimas producciones directamente de la plataforma Netflix.

Algo que comparten todas estas series es la calidad de su factura: buenas locaciones, vestuario, iluminación fotografía, etc. Es decir, un producto creíble y procesable para una mente lógica.

Si bien los guiones no son tan consistentes —en mi opinión, su fuerte son los thrillers y las producciones de época, aunque algunas caen en la categoría de culebrón como Las chicas del cable o Velvet—, no pierden su característica principal: la buena realización. Incluso con series como Pulsaciones, que cojean del libreto, se sigue entregando un producto con buenos estándares de calidad

Tenemos también los grandes hits de mercado como El tiempo de costuras, que si bien disfruté en su momento, no es mi gran favorita, me quedo con historias más crudas como Vis a vis o la sencilla pero muy cumplidora Bajo sospecha; ambas mantienen un suspenso del cual no te puedes desprender.

Evidentemente, y al igual que en muchos países latinos, los elencos no son tan variados y tenemos muchos protagonistas repetidos como Yon Gonzales (Gran hotel, El internado, Las chicas del cable y Bajo sospecha, Blanca Suárez (El internado, El barco y Las chicas del cable), Concha Velasco (Bajo sospecha, Gran hotel, Las chicas del cable), por mencionar algunos. Ciertamente no es la mejor herramienta para la verosimilitud, pero sí demuestra, en muchos casos, la capacidad histriónica de las actrices y actores involucrados. Por supuesto, en otros no tanto y tenemos que conformarnos con personajes caracterizados de diversas maneras y en diferentes épocas.

Aunque tal vez solo Vis a vis ha dejado una cicatriz en mi alma, he gozado casi todas las mencionadas, incluso varias de las del estilo telenovela.

La televisión española de los últimos años nos demuestra que la constancia en un buen nivel de calidad de factura, puede generar un público cautivo y no por ello dejar de ser un buen negocio o un hit de audiencias. Mucho tendría que aprenderle la industria televisiva mexicana en este sentido.

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