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10 consejos para cuidar tus libros

En su novela Corazón de tinta, la alemana Cornelia Funke escribe: romperle el lomo a un libro es como romperle la espalda a una persona buena. Pensé de inmediato en eso cuando me senté sobre la silla y, crack, aplasté el libro que estaba leyendo. Estaba abierto boca abajo, un verdadero pecado porque así se lastima, precisamente, el lomo, la parte más importante y frágil de todo libro.

Por buena suerte, y porque mi novela contaba con una encuadernación de calidad, no cargo en la conciencia con la muerte de una buena persona.

Y es que los libros de papel son objetos nobles, que merecen nuestro cariño y respeto: llevan siglos entre nosotros. La llegada del libro electrónico no los ha sacado de nuestras vidas y, según los expertos, lo más probable es que ambas tecnologías, el papel y los bits, convivan durante varios años más.

Considerando eso y el hecho de que un libro físico guarda evidencia de quiénes éramos mientras lo leíamos (no todos subrayamos, pero si manchamos de café, doblamos páginas, o incluso mojamos lo que leemos.

El poeta Santiago Papasquiaro, amigo de Roberto Bolaño, leía en todas partes, hasta en la ducha. Debe haber sido un desastre prestarle libros). Es mejor preguntar a los expertos de la conservación bibliográfica.

Las 10 mejores recomendaciones de los mismísimos libreros:

1 Si la portada de tu libro es plastificada y se ensució, límpiala con una mezcla de 10 partes de agua y una de bencina. Para ser precisos, mezcla una cucharada de bencina en un litro
de agua. La bencina, que es un solvente, no sólo quitará casi cualquier mancha también ayudará a mantener a raya los hongos.

2 Si la portada de tu libro es plastificada y se ensució, límpiala con una mezcla de 10 partes de agua y una de bencina. Para ser precisos, mezcla una cucharada
de bencina en un litro
de agua. La bencina, que es un solvente, no sólo quitará casi cualquier mancha también ayudará a mantener a raya los hongos.

3 Siempre toma el libro por la parte por la que se abre, nunca por el lomo. Apretar el lomo ayuda a que se rompa.

4 Nunca abras un libro y lo pongas boca abajo para señalar la página en la que te quedaste. Esa es la mejor manera para deshojarlo. Mejor usa un separador. Si eres de los que subraya, hazlo siempre con lápiz. La tinta de una pluma
o, peor, un plumón son demasiado ácidas y van degradando el papel.

5 ¿Tienes una biblioteca pequeña, de pocos libros? Si en tu librero sobra espacio, lo mejor es que pongas los libros de manera horizontal, para que el pegamento de la encuadernación no se caiga.

6 Si, en cambio, tienes muchos libros y el librero lleno, deja tus libros en posición vertical. Siempre que estén apretados unos contra otros la encuadernación sobrevivirá como nueva.

7 Hablando de libreros, la mejor opción son los de madera. Los de vidrio y los de plástico permiten más fácilmente el paso de la humedad, la peor enemiga del papel. Por la misma razón, forrarlos de plástico está prohibido.

8Por cierto, desempolva por lo menos una vez al mes todos los libreros y libros. Revisa si hay hongos. Si los hay, lo mejor es sacar el libro al sol, el calor seca a esos malditos.

9 ¿Encontraste un libro con páginas rotas? ¡Jamás le pongas masking tape ni ninguna cinta adhesiva convencional! En las papelerías grandes venden cinta especial para reparar libros, con adhesivos de baja acidez.

10elloPor último, para pasar las páginas nunca te chupes el dedo. La saliva lleva bacterias que se comen las páginas.

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